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Por qué el santoku suizo de Victorinox se ha ganado a los cocineros

Equipo editorial de Hamono Magazine · 7 de julio de 2026

Victorinox Swiss Classic Santoku de 17 cm con filo alveolado y mango negro sobre una tabla de madera oscura

Cuando alguien que sabe de cocina te dice por dónde empezar suele salir el mismo cuchillo, y resulta que viene de Suiza y no de un taller de Sakai ni de una fragua de Seki, de la misma casa que fabrica la navaja del Ejército Suizo. El Victorinox Swiss Classic Santoku de 17 cm lleva años entrando en cocinas de medio mundo por poco dinero porque es de esos que un profesional recomienda sin pensárselo a quien le pregunta qué comprar para empezar.

Una casa suiza con 140 años a la espalda

Victorinox nació en 1884, cuando Karl Elsener abrió su taller de cuchillero en Ibach, un pueblo del cantón de Schwyz donde la empresa sigue fabricando hoy y de donde salió en 1897 la navaja del oficial suizo que le dio nombre en medio mundo. El nombre de la marca viene de Victoria, la madre del fundador, unida a Inox por el acero inoxidable con el que la casa se hizo su fama, y cada pieza que sale de allí lo hace con garantía de por vida. Comprar un Victorinox es comprar una firma que lleva más de 140 años haciendo filo en el mismo sitio, y no una marca que apareció el año pasado en un anuncio.

El favorito de quienes prueban cuchillos para vivir

Lo mejor de su reputación no lo decimos nosotros, porque en Estados Unidos la referencia en pruebas de cocina, America's Test Kitchen, lleva cerca de tres décadas eligiendo el cuchillo de chef de Victorinox como su favorito después de medirlo contra rivales que cuestan varias veces más, y tanto Serious Eats como la sección de recomendaciones del New York Times llegan al mismo sitio. Ese aval es de toda la familia Victorinox, y este santoku comparte con sus hermanos lo que de verdad cuenta, que es el mismo acero suizo y la misma fábrica en Ibach, así que en Alemania, donde la crítica de cuchillería no regala nada, se lleva un "sehr gut" con un comentario que lo resume: un precio pequeño para un gran rendimiento. Si a estas alturas ya lo tienes claro, aquí está el santoku suizo de Victorinox en Amazon.

Qué se siente al cogerlo

Lo primero que notas al cogerlo es lo ligero que es, porque con sus 107 gramos se mueve con una agilidad que se agradece muchísimo cuando toca picar verdura media hora seguida y la muñeca no se cansa mientras el cuchillo casi va solo. El mango es de un sintético con textura antideslizante que agarra bien aunque tengas las manos mojadas, aguanta el lavavajillas sin problema y perdona el trato de una cocina de verdad. La hoja lleva filo alveolado, esas muescas ovaladas que crean bolsas de aire para que las láminas de patata o de pepino no se peguen a la cara del cuchillo, y llega afilada de fábrica como pocas veces se ve a este precio, cortando como un láser desde el primer uso gracias a un acero inoxidable al cromo-molibdeno-vanadio, el mismo tipo que usa la buena cuchillería europea porque da filo de fiar y aguanta el día a día. Ese filo de fábrica lo tienes en el Victorinox Swiss Classic Santoku de 17 cm en Amazon.

Detalle de la hoja del Victorinox Swiss Classic Santoku con la fila de muescas ovaladas del filo alveolado y el logo Victorinox grabado en el acero
El filo alveolado: las muescas ovaladas crean bolsas de aire para que el alimento no se pegue a la cara de la hoja.

Un santoku de verdad, resuelto a la suiza

El santoku es una forma japonesa cuyo nombre significa "tres virtudes", por las tres tareas que domina cuando corta, pica y rebana, o por los tres alimentos que despacha con soltura entre carne, pescado y verdura, y nació en el Japón de los años cuarenta como el cuchillo total del hogar que resuelve casi todo con una sola hoja. Contamos ese origen con detalle en la historia del santoku. Lo que hace Victorinox es coger esa forma japonesa y resolverla con cabeza suiza en un santoku pensado para durar y para estar al alcance de cualquiera, que conserva la versatilidad de siempre con la punta que baja hacia el filo y la hoja ancha y recta que va de maravilla para el corte vertical. Es la entrada más sensata a este tipo de cuchillo porque te da la experiencia del santoku sin pedirte a cambio una gran inversión ni una técnica de afilado de relojero.

Para quién es la compra perfecta

El Victorinox Swiss Classic Santoku cortando un tomate sobre una tabla de nogal, con una mano sujetando la verdura en garra y hierbas picadas al lado
En faena: ligero y con buen filo de fábrica, se maneja con soltura en el picado del día a día.

Si buscas tu primer buen cuchillo y no quieres jugártela con este aciertas sin pensarlo mucho, aunque también encaja para quien ya tiene cuchillos caros y quiere uno para el trajín diario, ese que usa para todo y con el que no le importa ser un poco bruto. Funciona igual en la cocina de quien empieza que en la de quien lleva años entre fogones y ha aprendido por experiencia que el cuchillo que más se usa no tiene por qué ser el más caro. Este santoku junta una marca con siglo y medio de oficio con el respaldo de quienes prueban cuchillos para ganarse la vida y un filo que cumple desde el minuto uno, así que si quieres hacerte con él puedes conseguir el Victorinox Swiss Classic Santoku de 17 cm en Amazon, con el precio y la disponibilidad al día.