Kamakura, donde el yunque de Masamune sigue sonando
A menos de una hora de Tokio, por 1.040¥ (5,55€) de billete, hay una ciudad de mar y montaña que fue capital de Japón y que forjó el acero más admirado de su historia. Se llama Kamakura, está en la bahía de Sagami, al sur de la capital, y guarda algo que casi ningún sitio del país puede ofrecer: un taller de forja de espadas todavía abierto, a tres minutos a pie de la estación, donde se puede ver trabajar el metal como se hacía hace setecientos años. Aquí nació la Sōshū-den, la escuela de forja de Masamune, el nombre que aún hoy se pronuncia con respeto en cualquier conversación sobre espadas japonesas. Esta es la ruta para verlo en un día, con tiempo de sobra para el oficio, para el Gran Buda, para los templos zen que fundó el shogunato y para comer lo que da esta costa.
Cómo llegar desde Tokio (y cómo moverse una vez allí)
Desde la estación de Tokio, la línea JR Yokosuka te deja en Kamakura en unos 55 minutos, directo y sin transbordos, por 1.040¥ (5,55€). Si sales desde Shinjuku, la línea JR Shōnan-Shinjuku hace el mismo recorrido en un tiempo parecido. Es un trayecto cómodo para empezar el día temprano, y conviene hacerlo así, porque Kamakura da para llenar la jornada entera.
Una vez en la ciudad, la manera de moverse tiene nombre propio: el Enoden, el tranvía de la línea Enoshima. Recorre la costa entre Kamakura y Fujisawa desde 1902, en vagones que pasan tan cerca de las casas que se ve la ropa tendida y los tejados a un palmo de la ventana. Es la forma de llegar al Gran Buda y a los templos de la zona de Hase, y también un paseo en sí mismo, con tramos en los que el mar aparece de golpe entre dos edificios. El billete sencillo cuesta según la distancia, pero si vas a bajarte en varias paradas sale a cuenta el pase Noriorikun, que por 800¥ (4,27€) da un día de subidas y bajadas ilimitadas. Se compra en las máquinas de cualquier estación de la línea.
Para el centro de la ciudad, la mayoría de lo interesante se hace a pie. La calle Komachi-dōri, que arranca justo al lado de la estación, es un pasaje de unos 360 metros con cerca de doscientas cincuenta tiendas y puestos de comida, y lleva directa al gran santuario. El taller de forja, que es el motivo principal de venir, queda en la otra dirección, a tres minutos andando desde la salida de la estación.
El corazón de la ruta: el que sigue al yunque
En Kamakura todavía suena el yunque del taller Masamune Kōgei. Quien lo golpea hoy no lleva ese apellido. La forja la sostienen dos aprendices que se quedaron cuando el heredero de la casa se marchó a Hawái a hacerse monje budista. Merece la pena detenerse aquí, porque es lo más humano de toda la ruta.
El linaje viene de Gorō Nyūdō Masamune, que trabajó en Kamakura a comienzos del siglo XIV y al que se considera el mejor forjador de espadas de la historia de Japón. Su escuela, la Sōshū-den, nació en esta región de Sagami y desarrolló una manera de combinar aceros de distinta dureza que dejaba en la hoja un dibujo de cristales brillantes, el nie, difícil de imitar y todavía más difícil de superar. De aquellas espadas sobreviven muy pocas, apenas media docena atribuidas con seguridad a su mano, y una de ellas se vendió en 2020 por más de un millón de dólares, récord para una espada japonesa. El apellido pasó de generación en generación durante setecientos años, siempre en Kamakura, siempre junto al metal.
La generación número veinticuatro fue Yamamura Tsunahiro, que forjó en este taller hasta su muerte hace pocos años. En una entrevista de 2017 reconoció con toda franqueza que su hijo no valía para el oficio, y el hijo, que llevaba el apellido y la casa, acabó ordenándose monje budista en Hawái. Podría haberse apagado ahí una historia de siete siglos. No se apagó porque dos discípulos sin ninguna relación de sangre con Masamune, Shigeki Motegi y Mitsuhiro Mori, aprendieron el oficio y se quedaron a sostenerlo. El taller sigue abierto por ellos. Es la misma idea que defendemos siempre cuando hablamos del afilador que talla el filo en la piedra: lo que de verdad se transmite de un maestro a otro es el trabajo bien hecho, y en Kamakura eso se ve en el linaje del forjador más célebre que ha dado Japón.
El taller Masamune Kōgei está en Onari-machi 13-29, a tres minutos de la salida de la estación de Kamakura. Abre de 11:00 a 16:00 y cierra los martes. Tiene tienda propia y una web con versión en inglés, aunque el teléfono se atiende solo en japonés, así que para una visita con explicación conviene escribir antes por correo o por redes. Es de los pocos talleres de forja de espadas visitables que quedan en todo Japón, y desde luego el único en Kamakura.
Más que la forja: el Gran Buda y los templos que fundó el shogunato
Kamakura fue la capital efectiva de Japón entre 1185 y 1333, la sede del primer shogunato, y de aquella época le queda un patrimonio que cae casi todo de camino. Lo más famoso es el Gran Buda, el Daibutsu del templo Kōtoku-in. Es una figura de bronce de once metros y medio, fundida en 1252, que representa al buda Amida sentado en meditación. Estuvo dentro de un gran salón de madera hasta que un maremoto se lo llevó en el siglo XV, y desde entonces medita al aire libre, con los montes detrás. La entrada cuesta 300¥ (1,60€) y se llega en el Enoden hasta la parada de Hase, más un paseo de cinco o siete minutos cuesta arriba.
Muy cerca de la misma parada está el templo Hasedera, conocido por su jardín en ladera, su gran estatua de Kannon y las vistas de la bahía desde lo alto. Y volviendo al centro, al final de la calle Komachi, se abre el Tsurugaoka Hachimangū, el gran santuario que Minamoto no Yoritomo, el primer shogun, trasladó a su emplazamiento actual en 1180. El recinto es amplio y gratuito, con su avenida de acceso, sus estanques y una escalinata que sube al pabellón principal. Es el centro espiritual e histórico de la ciudad, el punto donde el shogunato dejó su sello.
Para quien quiera una parada de más peso, Kenchō-ji es el templo zen más antiguo de Japón, fundado en 1253, con una campana declarada Tesoro Nacional y un jardín trasero que sube hacia la montaña. El zen llegó a Japón de la mano de esta clase de templos, y fue precisamente el espíritu austero de los guerreros de Kamakura el que lo adoptó y lo hizo suyo. Ver la forja por la mañana y un templo zen por la tarde es entender, en un mismo día, las dos caras del mundo que produjo aquellas espadas.
Vale la pena contar una leyenda que se repite en muchas tiendas de katanas, entretenida aunque más literaria que histórica. Se habla a veces de un duelo entre las espadas de Masamune y las de Muramasa, presentando a las primeras como serenas y a las segundas como sedientas de sangre. La cronología lo desmiente: Muramasa forjó alrededor del año 1500 y Masamune había muerto hacia 1343, así que los separan siglo y medio y jamás coincidieron. El relato sirve para describir el carácter que se atribuía a cada escuela, y como tal se disfruta.
Dónde comer en la ruta
La costa de Kamakura tiene una especialidad clara, reconocida por el propio ministerio japonés de agricultura como producto de la zona: el shirasu, las crías de sardina o anchoa, minúsculas y translúcidas. Se sirven de dos maneras y las dos merecen probarse. El kamaage shirasu viene hervido, blanco y suave, y el nama shirasu se toma crudo, un plato que solo se encuentra fresco cerca de donde se pesca, porque no aguanta el transporte. Lo habitual es pedirlo en forma de shirasu-don, un cuenco de arroz cubierto de estas crías, en cualquiera de las casas de comidas del centro o del paseo hacia Hase.
Para elegir sitio, lo razonable es dejarse caer por la calle Komachi a la hora del almuerzo, donde se concentran los restaurantes y los puestos, y mirar cartas sobre la marcha. La zona de Hase, camino del Gran Buda, tiene también sus casas de comidas y algún café con vistas. La oficina de turismo de la ciudad, junto a la salida este de la estación, reparte información para orientarse y confirmar horarios, que en Japón cambian a menudo y conviene comprobar antes de sentarse.
La mejor época para visitar Kamakura
Kamakura se puede visitar todo el año, pero hay épocas que suman. La floración de los cerezos, entre finales de marzo y comienzos de abril, llena la avenida del gran santuario. En junio, el templo Meigetsu-in se cubre de hortensias y se convierte en uno de los sitios más fotografiados de la región. El otoño tiñe de rojo los jardines de los templos de montaña.
Y hay una fecha para quien viene por la historia guerrera: el festival Reitaisai del Tsurugaoka Hachimangū, del 14 al 16 de septiembre, que se celebra desde hace más de ochocientos años. El día 16 tiene lugar el yabusame, el tiro con arco a caballo, en el que arqueros vestidos a la manera de los samuráis de Kamakura disparan al galope sobre una pista dentro del recinto del santuario. Es el día en que la ciudad revive a los guerreros que encargaban aquellas espadas.
Antes de volver a Tokio
Cuando el tren de vuelta te lleve de nuevo a la capital al final del día, vuelves con una idea en la cabeza: en Kamakura el mejor acero de Japón sigue naciendo del yunque, sostenido por unas manos que aprendieron el oficio aunque no llevaran el apellido. Es una parada más en esta ruta del cuchillo que cruza el país, y quedan muchas ciudades que viven del hierro, cada una con su historia. La próxima nos lleva al sur profundo, a Kyūshū, donde Japón fundió por primera vez acero al modo occidental y levantó cañones que cambiaron su historia. Esa ruta la contaremos pronto en su propia guía.
Datos prácticos
Oficina de turismo de Kamakura
Información, mapas y folletos para orientarse. Junto a la salida este de la estación.
- Dirección
- Komachi 1-1-1, Kamakura-shi (〒248-0006)
- Cómo llegar
- Estación de Kamakura (JR / Enoden), salida este
- Horario
- 9:00–17:00
- Teléfono
- 0467-22-3350
Masamune Kōgei
El taller de forja de espadas del linaje Masamune, todavía activo. Tienda propia y web en inglés; para visita con explicación, escribir antes.
- Dirección
- Onari-machi 13-29, Kamakura-shi (〒248-0012)
- Cómo llegar
- Estación de Kamakura, 3 min a pie
- Horario
- 11:00–16:00 · cierra martes
- Teléfono
- 0467-22-3962 (solo japonés) · sword-masamune.com
Gran Buda · Kōtoku-in
El Daibutsu de bronce de 11,4 m, fundido en 1252, al aire libre desde el siglo XV.
- Dirección
- Hase 4-2-28, Kamakura-shi (〒248-0016)
- Cómo llegar
- Enoden, parada Hase (5–7 min a pie)
- Horario
- 8:00–17:30 (abr–sep) · 8:00–17:00 (oct–mar)
- Entrada
- 300¥ (1,60€)
- Teléfono
- 0467-22-0703
Tsurugaoka Hachimangū
El gran santuario del shogunato, trasladado aquí en 1180 por Minamoto no Yoritomo. Sede del festival Reitaisai y del yabusame en septiembre.
- Dirección
- Yukinoshita 2-1-31, Kamakura-shi (〒248-8588)
- Cómo llegar
- Estación de Kamakura, 10 min a pie por Komachi-dōri
- Horario
- Recinto abierto todo el día
- Entrada
- Gratuita (museos internos aparte)
- Teléfono
- 0467-22-0315
Kenchō-ji
El templo zen más antiguo de Japón, de 1253, con campana Tesoro Nacional y jardín de montaña.
- Dirección
- Yamanouchi 8, Kamakura-shi (〒247-0062)
- Cómo llegar
- Estación de Kita-Kamakura (JR), 15 min a pie
- Horario
- 8:30–16:30
- Entrada
- 500¥ (2,67€)
- Teléfono
- 0467-22-0981
Hasedera
Templo en ladera con jardín, gran estatua de Kannon y vistas de la bahía de Sagami desde lo alto.
- Dirección
- Hase 3-11-2, Kamakura-shi (〒248-0016)
- Cómo llegar
- Enoden, parada Hase (5 min a pie)
- Horario
- 8:00–17:00 (mar–sep) · 8:00–16:30 (oct–feb)
- Entrada
- 400¥ (2,14€)
- Teléfono
- 0467-22-6300
Enoden · pase Noriorikun
Tranvía costero de 1902. El pase de día da subidas y bajadas ilimitadas, ideal para Hase y el Gran Buda.
- Dónde
- Estación de Kamakura (Enoden) y resto de paradas de la línea
- Recorrido
- Kamakura ↔ Fujisawa por la costa
- Pase de día
- 800¥ (4,27€) · máquinas de estación
- Web
- enoden.co.jp
Las conversiones a euros son orientativas y dependen del cambio del día (en torno a 1.000¥ ≈ 5,3€). Horarios y precios pueden cambiar; conviene confirmar en las webs oficiales antes de ir.
